Lejos, volar
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Lejos, volar

Lejos, volar

Original de Lizeth Rondero, dramaturgia de Gibrán Portela.

Dirección: Emmanuel Márquez.

Co-producción con FiguraT S.C.

Sinopsis

Luisa y Sara son dos hermanas que después de no verse durante años, se reencuentran debido a una pequeña herencia que el padre les deja a su muerte. La separación acontece 20 años antes, luego de que en unas vacaciones familiares Antonio, el hermanito de dos años, se ahogara en el mar. Después de esta muerte, la familia se fragmentó. Ahora, tras reencontrarse, un tercer personaje “El extraño” (que hará las veces de padre, madre, abuelos, amante, abogado y monstruo de los sueños) las hará emprender un viaje a su memoria en busca del pasado y del perdón.

“Lejos volar” Se trata de un ejercicio teatral que evoca a la infancia, la memoria, la familia y los recuerdos difusos, esos que pueden llegar a tener dos personas y que normalmente difieren en muchas cosas. A partir de eso, la puesta en escena es el ensamblado de la historia que separó a dos hermanas que después de muchos años se reencuentran. Gracias a este reencuentro desentierran su pasado y construyen una atmósfera nostálgica. Imágenes y escenas sueltas constituyen esta historia que no es lineal, tal como los sueños y la memoria. Fue el producto artístico de la beca de la actriz Lizeth Rondero para el programa Creadores Escénicos 2008-2009 del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA / FONCA)

 

“Después de la muerte de mi abuelita Lieta, mi abuelito Poncho y yo encontramos en el universo del recuerdo la luz suficiente para iluminar nuestras pérdidas. Él, mis hermanas y yo construimos un espacio atemporal entre la música y el cine donde cada instante era vital, sorprendente y gozoso. Vivir con él en ese espacio envejecido era intenso. Éste proyecto surge a lo largo de esas muchas tardes de café compartidas con mi abuelo, entre aquellas paredes viejas de  nuestra casa: Para mí, mi refugio de niña; para él, el hogar que construyó junto a su mujer. Rodeados por la música de Louis Armnstrong y Daniel Santos, entre ese particular silencio que invadía lentamente la casa, presenciando la fractura cada vez más profunda de mi infancia con mi presente y abrazados por la infinita melancolía de la vejez. Ahí por vez primera llamé a este proyecto “Sobre la infancia”.
Mi abuelo tenía un talento especial para la vida, una fortaleza nata y mucho amor por el mundo. Contagiaba ese impulso poderoso, así que estar con él, acompañarlo, conocerlo, adorarlo eran actos curativos, mágicos, confrontantes. Esto sucedió en un tiempo donde debía sembrar mi propio camino, dejar atrás a mi familia y construir mi futuro. Así que decidí enlazar esta experiencia para mi absolutamente necesaria con mi trabajo artístico. No había manera de “hacer” mi vida si no entrelazaba esto que yo era con lo que deseaba ser. La esperanza era que  el presente se apareciera de pronto con claridad.
Fue así que quise hablar de mis abuelos y su paso contundente en mi vida, de la tristeza de estarlos perdiendo, de la soledad sentida por dejar atrás mi infancia, de la neurosis adquirida a base de responsabilidades y del miedo a crecer. Quise hablar de lo que el amor de mis abuelos hizo por mi vida.
Decidí también que esto sería mi proyecto para solicitar por primera vez la beca para Creadores Escénicos del FONCA, una beca que igualmente representaría el inicio de mi crecimiento como actriz. Ambos proyectos estaban hermanados por la profunda necesidad de crecer.
Mi abuelito estuvo junto a mí durante todo este inicio, me ayudó a revisar mi carpeta para la beca, vio cómo me la otorgaron  y realizó conmigo la primera carpeta de este proyecto. Sin embargo ya no pudo verlo convertido en “LEJOS, VOLAR”. La muerte no espera a los estrenos.” 
LIZETH RONDERO
Marzo 2011.
Detalles del proyecto